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Selección de los años setenta

 Los setenta fueron la década del exceso, y en esta entrada hay varias muestras de ello. La ruptura con el cine clásico, que comenzó en los años previos, es ya un hecho sin retorno al surgir una nueva generación de directores estadounidenses. En el terreno más comercial, la industria hollywoodiense sufrirá un revuelo en los distintos géneros, creando fórmulas que marcarán el camino para las décadas siguientes. 

Y si comenté que considero la década de los cuarenta como la del cine negro, la de los setenta es para mí la década dorada del terror, no tanto por la cantidad sino por la innovación, cuyos códigos afectarán asimismo a otros géneros. Pero como no pretendo ser exhaustivo, sino proponer una pequeña selección personal de trece títulos, seguro que, como en otras ocasiones, en los comentarios podrán añadir alguna película más, rechazar las mías o discrepar de las opiniones vertidas, cosa que también enriquece la entrada.


La naranja mecánica (A Clockwork Orange). 1971.

Si el lenguaje del cine pretende ser algo más que el hermano pequeño de la literatura, debe saber hablar con la imagen y el sonido, y de esto sabía bastante nuestro director. Si bien 'La naranja mecánica' es una propuesta más discutible que la monumental '2001', también me parece algo más redonda. Flirteando con la psicología social, desde unas premisas puramente conductistas, la película en un ensayo cultural sobre la violencia y la educación, que en particular miraba a su propio tiempo. Kubrick vistió a la obra con una estética unificada que ha conseguido trascender, a caballo entre el kitsch sesentero, las tribus urbanas y la fantasía futurista. La banda sonora también juega a la intemporalidad, entre la música clásica y la contemporánea, logrando un inteligente contraste, en su tiempo muy chocante, entre los refinados gustos musicales de Alex y su tendencia sociopática.


El padrino (The Godfather). 1972.

Coppola fue, al igual que Scorsese, uno de los nuevos talentos de Hollywood, pero si la carrera de Scorsese ha sabido desplegarse en el tiempo, Coppola nos dejó pronto su obra maestra con esta saga familiar de gánsteres italoamericanos. Podemos aceptar la crítica de que romantiza, hasta cierto punto, un mundo tan crudo como el de la mafia (no en vano esta película fue, en su tiempo, la preferida de la propia mafia), pero la historia que desarrolla, no pretendiendo ceñirse a radiografiar las comunidades italoamericanas relacionadas con la Cosa Nostra, consigue un interés universal. Es una historia sobre el poder; también sobre la identidad en la comunidad y la familia. La segunda parte, estrenada tan solo dos años después, fue del mismo nivel que la primera, doblando la trama entre el pasado y el presente, la formación de la familia, y su disolución a expensas del negocio.



La Huella (Sleuth). 1972.

Mankiewicz era un creador de la vieja escuela, y 'La huella' fue su canto de cisne, tras el cual se retiró de la dirección. La película es un duelo actoral entre Laurence Olivier y Michael Caine, apropiado casting, ya que Caine interpreta a un inmigrante de clase baja, siendo él mismo un ejemplo de actor forjado desde abajo, con un acento cockney que no tenía que fingir. Las actuaciones, junto al excelente y muy británico guión de Anthony Shaffer logra, bajo la batuta del director, una película teatral que siempre apetece revisionar. Y no diré más porque, si alguien no la ha visto, merece disfrutarla sin saber demasiado de ella.


El exorcista (The exorcist). 1973.

Los aficionados al género del terror somos un poco raros, porque nos gusta pasar miedo. Sin embargo tenemos que lidiar con un problema: es muy difícil encontrar una película que ofrezca esa experiencia (no me refiero a la casquería adolescente), aunque todos recordamos esas películas que una vez nos aterrorizaron. Friedkin logró la alquimia del terror perfecto al trenzar una buena dosis de suspense con terrores que apelaban al espectador. En los años setenta, con el cambio generacional, uno de los mayores miedos colectivos era lo que entonces se llamaba neurosis familiar, la desestabilización en el seno de la familia. Los temores ya no se encontraban en castillos encantados, sino dentro de los hogares de bien. Por ello, el gran acierto fue pretender que buena parte de la acción trascurra en el dormitorio de una niña mimada, hija de una actriz divorciada, moderna, con ideales progresistas. Porque lo tradicional, adoptando la forma religiosa, vendrá a llamar a la puerta. Desgraciadamente, el último tramo de la cinta decae un poco por culpa de un exagerado efectismo - podríamos decir que el demonio sobreactúa -, que pese a todo no niega sus importantes méritos.


Alguien voló sobre el nido del cuco (One Flew Over the Cuckoo's Nest). 1975.

Más que de la enfermedad mental, esta película trata de la alienación social. El escenario es un psiquiátrico de Oregón a comienzos de los sesenta, donde un rebelde camorrista revoluciona el gallinero, enfrentándose a la enfermera jefe, personaje que concentra el poder de este microcosmos, representación del sistema con mayúsculas. El ejemplo de McMurphy comenzará a afectar al resto de internos, que crecerán en autoestima. No siempre es necesario comparar lenguajes distintos, pero aquí les dejo mi reseña literaria de la novela original, narrada desde la perspectiva del indio Bromdem. Aún así, la adaptación de Milos Forman me parece soberbia, con un peso especial en la actuación de Jack Nicholson. 


Barry Lyndon. (1975)

Hablamos de la adaptación de 'La suerte de Barry Lyndon', magistral novela de Thackeray en la que el narrador relata su picaresca trayectoria desde el cinismo. Kubrick fue especialmente obsesivo en la ambientación histórica, mimando cada detalle, rechazando toda iluminación artificial y llegando a usar varias lentes Zeiss tomadas de la NASA. El director no se arredra de usar una voz de off para acompañar su relato. Hay quien dice que la película es fría, poco humana, cosa que no comparto en absoluto; los personajes están vivos, transmiten verdaderas emociones en cada escena. Los planos, sean exteriores o interiores, evocan cuadros de época. Una vez más, la música escogida no es original, sino tomada de los clásicos, porque así pensaba Kubrick: ¿para qué intentar hacer algo nuevo que parezca clásico si podemos traer directamente a los que lo hicieron mejor? No solo es mi película preferida de Kubrick, la que más veces he visto, sino una de mis preferidas de todos los tiempos junto a unas pocas, entre las cuales casualmente situaría a otra que se estrenó aquel mismo año.


Dersu Uzala. 1975.

Esa otra es la gran película que ofreció Kurosawa, 'Dersu Uzala', coproducción soviético-japonesa basada en las memorias auténticas de Vladímir Arséniev, explorador ruso encargado de cartografiar varias regiones desconocidas de la vasta taiga siberiana. La obra es, ante todo, un canto a la amistad más pura entre dos personas de procedencias dispares. Con una mezcla del más brillante cine aventurero y el drama personal, conoceremos al amigo Dersu, 'gente buena', cuyas creencias animistas y experiencia como cazador nos harán mirar de un modo más humilde la naturaleza. Porque, como saben quienes tienen que vivir lejos del mundanal ruido, somos muy pequeños ante su inmensidad. La naturaleza puede ser agradecida pero también, y sobre todo, cruel con quien no se encuentre preparado. Lo que hace imprescindible a esta película es conseguir situarnos en la taiga y sus bosques, afectarnos con cada cambio climático, ofrecernos escenas de una belleza apabullante. 



Tiburón (Jaws). 1975.

Si quieren otra prueba de que los setenta fueron una década dorada del terror, no hace falta acudir a la feísta 'La matanza de Texas' (1974), producción serie B de Hooper, o a la para mí bastante superior 'La noche de Halloween' (1978) de Carpenter, auténtica fundadora del subgénero slasher que la década siguiente explotará hasta el ridículo y que aprovecho a mencionar porque no me ha cabido en esta selección. Los inicios de Steven Spielberg ya habían apuntado al terror con 'El diablo sobre ruedas (1971) y sobre todo con 'Tiburón'. Esta peli fue un verdadero pelotazo en taquilla, pero no la he escogido por su importancia histórica (que la tiene, y mucho), sino porque sigue siendo mi preferida del famoso director. Una buena combinación de cine de catástrofes, aventura y terror, con esa banda sonora de John Williams que consigue ponernos un poco nerviosos. ¿Alguna vez han probado a bañarse en la playa, de noche, con esa música? Yo tampoco, porque haría falta auriculares sumergibles y sería un poco raro, pero aquí dejo la idea para los más atrevidos.


Yo, Claudio (I, Claudius). 1976

Lo sé, es cierto que no hablamos de una película, sino de una miniserie, pero no podía dejar de incluirla. A estas alturas ya sabrán de mi afición por las ambientaciones históricas. La adaptación de dos novelas de Robert Graves a cargo de la BBC, en trece capítulos que se hacen demasiado cortos, puede que se tome unas cuantas licencias históricas, pero es adictiva. La autobiografía imaginada del emperador Claudio repasa las intrigas políticas y palaciegas de la fascinante dinastía Julio-Claudia en el siglo I, entre el campechano Augusto y el terrible Nerón, pasando por Tiberio, Calígula y el propio Claudio. El tema central es (vuelvo a sacarlo) el poder, la nostalgia republicana y los fundamentos del Imperio. La puesta en escena es teatral y de bajo presupuesto, pero el guión y los diálogos son una delicia. El personaje de Claudio es ya inmortal como representación del falso idiota, el superviviente que logra sortear todas las traiciones y puñaladas que le rodean con una escondida inteligencia.


La guerra de las galaxias (Star Wars). 1977.

Ni en sus mejores sueños podía imaginarse George Lucas el éxito imprevisto, pero su epopeya galáctica fue uno de esos taquillazos que hicieron época. Más que ciencia-ficción, 'La guerra de las galaxias' fue una excelente película de aventuras con un tema tan sencillo como universal: el bien contra el mal. Tanto esta película como sus dos continuaciones han enamorado a varias generaciones, entre las que me encuentro, por su sugestivo imaginario y personajes entrañables. También fue pionera del merchandising ligado al cine, negocio del que el propio Lucas ha sacado buena tajada. Luego llegó la nueva trilogía y finalmente la franquicia ha sido comprada por Disney, que ha exprimido a la gallina de los huevos de oro y la seguirá exprimiendo hasta agotarla del todo. Acudí al cine para ver alguno de los últimos títulos, en el mejor de los casos entretenidos y en el peor muy olvidables, pero ni siquiera me ha interesado ver cómo acaba la saga. Que hagan lo que quieran, porque yo me quedo con las tres películas originales, las únicas que de verdad cuentan para mí. Que las Fuerza os  acompañe.



El cazador (The Deer Hunter). 1978.

No podemos hablar de los años setenta sin mencionar el desencanto que supuso la guerra de Vietnam, ese conflicto que se alargó más allá de lo sensato, si es que alguna vez fue sensato. Les seré sinceros: puestos a escoger entre dos de las películas que trataron el tema, he estado a punto de incluir 'Apocalypse now' de Coppola, que considero más disfrutable, aunque valoro especialmente 'El cazador' de Michael Cimino a pesar de su dureza, o precisamente por ella. Quizá tampoco sea tan redonda como la obra de Coppola basada en el inmortal relato de Conrad, pero creo que refleja como pocas la destrucción personal que implica la guerra. Dividida en partes separadas con fuerte contraste, seguiremos a un grupo de amigos desde su pequeña comunidad natal de inmigrantes, en el feliz día de la boda de uno de ellos, hasta el retorno de Vietnam que les transforma a todos. De Niro interpreta a uno de sus personajes más complejos: sensible y duro, el más capaz para sobrevivir al trauma porque hay algo roto dentro de él. 


Stalker. 1979.

¿Qué es la Zona? Un lugar indescriptible. De rodarse hoy, a alguien se le podría ocurrir localizarla entre las ruinas de la central nuclear de Chernóbil, o quizá en un paraje prohibido cercano al Área 51. No me entiendan mal: la Zona no trata necesariamente de áreas radiactivas ni de secretos gubernamentales, porque nadie puede describirla, y de eso se trata. El caso es que, sea lo que sea, dicen que allí cada cual puede encontrarse con la verdad. El gobierno prohíbe la entrada, y por eso hay ciertas personas - stalkers - que sirven de guías clandestinos para colarse en la Zona. Allí arribarán un escritor y un científico, acompañados por el stalker, que representa al hombre religioso. Nihilismo, racionalismo y fe son caminos distintos de enfrentarse a ese extraño lugar. La película de Tarkovski es la típica obra que es amada o rechazada a partes iguales, pero si se olvidan ustedes de ese aura de pedante obra maestra que arrastra, a su pesar, y saben disfrutar de los diálogos y sobre todo - subrayo - de su construcción plástica, con ese sabio uso del color y planos magníficos que sacan partido de la localización aparentemente más gris, transmitiendo sensaciones, les gustará esta película. Por cierto, esta fue la cinta que consiguió expulsar a Tarkovski de la URSS, pues los censores soviéticos recelaron de sus intenciones.


Alien, el octavo pasajero (Alien). 1979.

Terminamos con otra película de ciencia-ficción, aunque, aunque aquí el género es asimismo el de terror. Incluso podemos decir que 'Alien' tiene resonancias góticas, donde, en lugar del viejo castillo, tenemos una nave espacial con su monstruo. Ridley Scott usó el mismo truco que usara Spielberg en 'Tiburón', haciendo que el monstruo apareciera poco: podemos sentirlo, pero lo veremos en contadas ocasiones. El diseño estético fue uno de los puntos fuertes de la película, casi tanto como la tensión conseguida. La más que decente secuela, dirigida por Cameron, enfatizará el género de acción, y a partir de la tercera película la saga es difícilmente defendible, salvo excepciones puntuales. Otro ejemplo de cómo Hollywood puede empañar la memoria de un buen título estrujando sagas rentables. Ese es uno de los paradigmas que surgieron en la década siguiente y que han llegado a nuestros días, para bien y para mal: el de las franquicias, que conllevan menos riesgo para las productoras.

Comentarios

  1. Las he visto todas, todas me gustan y alguna me entusiasma. Se agradece que te hayas acordado de "Yo, Cláudio" ahora que todo el mundo habla de las series como si hubieran nacido con Los Soprano o The Wire olvidando a aquella u otra maravilla británica excepcional como "Arriba y abajo"
    Tuve la suerte de ver la representación teatral de La Huella con José María Rodero y Manuel Galiana, fabulosas interpretaciones.
    Como quieres que te sugieran otras, apunto alguna:
    Chinatown de Polanski
    El espíritu de la colmena de Erice, una obra cumbre
    Cabaret
    Muerte en Venecia
    Annie Hall
    Carrie
    Amarcord de Fellini
    Taxi Driver
    La vida de Brian

    Saludos


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    Respuestas
    1. Gracias por la aportación, Dr Krapp. Pues me apunto ''Arriba y abajo'', que no conozco. De las películas que dejas, la única que no he visto es 'Cabaret': los musicales y yo no nos entendemos muy bien, qué le voy a hacer. Pensándolo un poco, vi hace mucho ''All that Jazz'', que pertenece a esta década. Y por supuesto ''Grease'', ''Jesucristo Superstar''...

      Ahora bien, el resto de tus películas me gustan todas. Me alegro de que traigas alguna mediterránea, gran ausencia en mi entrada. 'El espíritu de la colmena' y luego 'El sur', de Erice, son sin duda joyitas. 'Muerte en Venecia' me fascinó cuando la vi, hace muchos años, pero la empiezo a tener algo olvidada. Aunque no soy especialmente seguidor de Fellini, 'Amarcord' me pareció soberbia, con mucha riqueza estética y muy de autor, en el mejor sentido (lo que me recuerda que quiero ver ''Casanova'').

      'Annie Hall', aparte de ser una buena película, tiene escenas que siguen haciendo reír a carcajadas. Como la de los Monty Python, aunque sea de un modo tan distinto; aunque me haga más gracia ''Los caballeros de la mesa cuadrada''.

      Por cierto, seguro que te gusta también la policiaca ''Chacal'', que por desgracia no me ha cabido en la selección. Hace poco la volví a ver y apenas ha envejecido.

      Un saludo.

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  2. Te dejo algunas de mis favoritas de los setenta, aunque tu selección es magnífica. Solo dos peros en mi opinión: "La guerra de las galaxias" no me gusta nada y "La naranja mecánica" no está entre mis favoritas de Kubrick.

    Zabriskie Point (1970, Michelangelo Antonioni)
    La rodilla de Clara (1970, Eric Rohmer)
    La huella (1972, Joseph L. Mankiewicz)
    El espíritu de la colmena (1973, Víctor Erice)
    Lancelot du Lac (1974, Robert Bresson)
    El padrino II (1974, Francis Ford Coppola)
    El viaje de los comediantes (1975, Theo Angelopoulos)
    Barry Lyndon (1975, Stanley Kubrik)
    Dersu Uzala (1975, Akira Kurosawa)
    Días de cielo (Terrence Malik, 1978)
    Stalker (1979, Andrei Tarkovski)
    Apocalypse now (1979, Francis Ford Coppola)

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. 'La naranja mecánica' es una de esas películas que impactan en el primer visionado y luego, con los siguientes, uno puede valorarla en su justa medida. Eso me pasó a mí, que tampoco la consideraba entre mis preferidas del director. Es un perfecto ejemplo, además, de todas esas características por las que Kubrick fue siempre tan criticado: personajes casi inhumanos, falta de discurso en relación al resto de su obra, etc...

      Pero hace pocos años la volví a ver y la considero entre lo mejor de su producción. Ya solo por su innovación estética, el uso de la imagen y la música, y la trascendencia de sus imágenes en la cultura pop, merece valorarse. Luego ya es cuestión de gustos. Mi preferida de Kubrick, en cualquier caso, siempre ha sido Barry Lyndon.

      Gracias por tu selección. Tengo especial curiosidad por esa ''Lancelot du Lac'', de la que jamás he oído hablar.

      Un abrazo.

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