Nos toca hablar de la controvertida década de los ochenta; controvertida porque, como ya adelantamos, la 'meca del cine' decidió arriesgar menos que en la brillante década anterior. Pocos entre los grandes autores tuvieron auténtica libertad y triunfó el modelo de espectáculo que impulsaron Spielberg y Robert Zemeckis, que se extenderá en buena medida en la década siguiente. Sobra decir que la comercialidad no tiene por qué reñir con la calidad, y valgan de ejemplo títulos como 'Regreso al futuro' o 'E.T.', entre otros tantos, pero desgraciadamente también abundaron lanzamientos discutibles, guiados solo por la inversión que en su momento se consideró más rentable. Como ejemplo crítico de este cambio de tendencia se me ocurre 'Atracción fatal' (1987), una película que pudo haber sido un gran thriller y se estropeó por culpa de un cambio de última hora: Glenn Close, que encarnaba a un personaje complejo, destinado a un final triste pero creíble, tuvo qu...