Comenzamos una serie de entradas en las que comentaré brevemente mis películas preferidas. Hay un puñado de títulos con los que no me tiembla el pulso: son mis preferidos de ayer, de hoy y de mañana; con otros comienzan las dudas, pues elegir es renunciar: por qué ésta y no aquella otra. ¿A quién quieren más, a su padre o a su madre? Hay dilemas que no deberían plantearse; sin embargo, los que elaboramos listas nos vemos en tesituras así de ridículas; ya saben: problemas del primer mundo.
Como el criterio de selección es el gusto personal y no he pretendido escoger las obras que para mí puedan ser más relevantes (pese a que muchas coincidan también en esa categoría), ni tampoco ser inclusivo a toda costa en géneros o nacionalidades, se podría poner en cuestión la utilidad de estas entradas. Por ello me tomo la libertad de pedirles ayuda a ustedes, con el fin de hacer esto más interesante: indíquenme en los comentarios, si les apetece, cuáles son sus películas preferidas y por qué. Solo les pido, por mantener un poco de orden, que se atengan al periodo correspondiente a cada entrada. Hoy nos toca hablar de la década de los treinta, de la que he seleccionado diez películas, dispuestas en orden cronológico, aunque añado dos de la década anterior.
El gabinete del doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari), 1920.
Junto con 'El nacimiento de una nación' y 'El acorazado Potemkin', sentó las bases del lenguaje cinematográfico, pero en 'El gabinete del doctor Caligari' cada plano tiene sentido artístico. Desde el expresionismo alemán, sus autores quisieron plasmar una pesadilla que pone en cuestión la cordura de la propia narración. La locura que vivía la República de Weimar que, como el sonámbulo Cesare, parecía necesitar a un líder fuerte, un doctor Caligari que la guiase.
Amanecer (Sunrise), 1927.
'Nosferatu' (1922) o 'El último' (1924) podrían haber aparecido también aquí, pero he decidido incluir 'Amanecer' por su contagiosa emotividad y el buen uso de la luz y la oscuridad, marca de la casa. Murnau nos hace acompañar al protagonista a través de su noche, envuelta en tentaciones y zozobras, y su posterior renacer, en el que volverá a enamorarse de su esposa como el despertar a un nuevo día.
M, el vampiro de Düsseldorf (M), 1931.
En los albores del cine sonoro, Fritz Lang, siempre comprometido con su presente, se atrevió a abordar un tema polémico, utilizando para ello un coro de personajes que representaban las distintas voces de la ciudad. Para recrear los bajos fondos, no tuvo reparos en utilizar a delincuentes auténticos. En la memoria nos queda la melodía de Grieg silbada por Peter Lorre, que interpretó al pederasta y asesino, el enfermo que será perseguido por la masa enfurecida.
Curiosamente, Joseph Goebbels vio en esta película una crítica al partido nazi; Lang realizaría poco después un verdadero ataque a Hitler a través de su Mabuse, lo que lo empujó a abandonar Alemania a toda prisa, sin poder siquiera confiar su huida a su mujer, afín al partido: los nazis se quedaron con su dinero y su película.
El Hollywood de los años treinta vio nacer el género de terror y el de gánsteres, ambos damnificados por el código Hays de censura, que comenzó a operar en 1934. En los años previos hicieron su aparición Drácula y Frankenstein, entre otros clásicos de monstruos de la Universal. De todas ellas, destaco la apuesta de la Paramount por el relato de Stevenson, una película que sorteó el puritanismo de los críticos americanos, siendo inconcebible solo unos años después. Si Stevenson indagó en la dualidad moral, la película decide centrarse en la liberación de las más bajas pasiones. La de Mamoulian es mi versión preferida de la novela original, seguida por 'Las dos caras del Dr. Jekyll' (1960) de Terence Fisher.
El caserón de las sombras (The Old Dark House), 1932.
Pero si hablamos de la Universal, quiero rescatar esta pieza del simpar James Whale, creador de 'Frankenstein' y 'La novia de Frankenstein'. ¿Qué ocurre cuando a un autor talentoso se le impone, contra su voluntad, la dirección de una película de terror? 'El caserón de las sombras' ofrece lo mejor de ese género, empapado en un fino tono cómico y una atmósfera muy conseguida: si ustedes son amantes de las ambientaciones góticas disfrutarán de esta película. La noche es tormentosa y deben pasarla en una vieja mansión perdida de la mano de Dios, así que prepárense para conocer a sus enfermizos habitantes.
El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game), 1932.
Pensar en la RKO es pensar en 'King Kong' (1933), película de gran importancia por su uso de los efectos especiales, pero el año anterior produjeron 'El malvado Zaroff'', donde la sensual Fay Wray también tuvo que sobrevivir en ambientes exóticos. Aquí se nos ofrece una trama bastante original - al parecer, basada en un relato de Richard Connell, que no he leído - que aúna terror y aventura: el cazador de animales que se convierte en la presa de un psicópata cuyo pasatiempo preferido es la cacería humana. Nos las vemos con otro título cuya exhibición fue prohibida con la llegada del código Hays. Recomiendo acudir a la versión restaurada y coloreada.
Freaks, 1932.
Película única e irrepetible, arriesgada e incomprendida, sensible y cruel, 'Freaks' no solo es la obra maestra de Tod Browning, sino el mayor homenaje al mundo del circo y a sus seres marginales; la película en la que el viejo Lon Chaney, de haber vivido unos años más, tendría que haber trabajado. Como décadas después cantaría Rory Gallagher en 'Tattoo'd Lady': 'They’re my family/ When I was lonely, something told me, where/ I could always be...' Pero ese refugio para los raros y deformes, que alberga la mayor camaradería, también sabe vengar sus afrentas.
Soy de los que creen que la comedia tiene fecha de caducidad, sobre todo en estas primeras décadas del cine, pero siempre hay excepciones. El cine de Chaplin es una de ellas, porque ofrece algo más que gags de golpes y caídas. 'Tiempos modernos' sintetizó lo mejor del Charlot vagabundo y resistió al imparable cine sonoro, que ya había pasado página a la era silente. Chaplin negó que su película fuera comunista y, de hecho, aquella lectura solo puede comprenderse en aquellos tiempos de fuertes ideologías. Permanece en nuestro imaginario como una de las mejores críticas a la deshumanización de la sociedad industrial, a la alienación del individuo que aspira a la felicidad.
Furia (Fury), 1936.
Fritz Lang llegó a los Estados Unidos con el resto de germanos exiliados, y pronto aportó algo más que su indiscutible talento como director. Lang aportó una mirada crítica al corazón de América. Porque a veces un foráneo sabe ver la idiosincrasia de un país mejor que los nativos. En su primera película americana, el vienés aborda el controvertido problema del linchamiento (en aquella época, se contabilizaba un linchamiento cada tres días), así como las contradicciones del país, sobre todo en los estados del oeste y del sur, y el desconocimiento de la propia constitución. 'Furia' es una obra realista, casi documentalista, que utiliza acertadamente el cine - y el cine dentro del cine - como denuncia social. Es sabido que la moralidad funciona a nivel individual, mientras que la masa se mueve irracionalmente, con el riesgo de anular toda responsabilidad individual. ¿Hasta qué punto es inocente una persona que se deja arrastrar por la masa?
Eludiendo los primeros planos y cualquier tipo de efectismo, Kenji Mizoguchi nos sumerge en el tradicional mundo del teatro kabuki con una trama que da cuenta del fracaso y del éxito, condicionados por la familia y la posición social. Pero ante todo nos ofrece una historia de amor y abnegación del que no abunda, de ese que supera cualquier interés personal para centrarse en el bienestar del ser querido. Si nos fijamos solo en su desarrollo argumental, quizá pueda achacársele un excesivo patetismo, pero la sutileza del director salva ese posible defecto, al lograr conmovernos con acciones tan cotidianas como cortar una sandía. El que esto escribe sigue enamorado de Otoku, la protagonista.
La diligencia (Stagecoach), 1939.
'La diligencia' fue un hito en el género, cuando el western aún era joven y no necesitaba justificar sus propios mitos. En cualquier caso, es una película redonda que mantiene su atractivo a pesar de los años. Un médico borracho, un viajante de whisky, un banquero corrupto, un jugador, la esposa de un oficial, una prostituta y un presidiario: esta diversa panda compartirá la diligencia a través de unas tierras pobladas de apaches. Una road movie en toda regla, con ese romanticismo del Oeste, cifrado sobre todo en la relación entre John Wayne y Claire Trevor.
Los violentos años veinte (The Roaring Twenties), 1939.
Antes les mencioné el género de gánsteres, que a comienzos de la década tuvo títulos tan sobresalientes como 'Hampa dorada' o 'Scarface'. Yo aquí me quedo con 'Los violentos años veinte', por su recorrido a través de la historia urbana norteamericana desde el final de la guerra hasta el crack del 29, atravesando los corruptos tiempos de la ley seca. Cabe pensar que la mayoría de los espectadores habían conocido de primera mano aquellos años retratados. Tres amigos que convivieron en la guerra, cuyos caracteres son presentados desde el comienzo, emprenderán caminos distintos. Esta película no tiene la violencia desatada de 'Scarface' y le pesa el ya comentado código Hays, pero sabe transmitir el drama de sus personajes. Contribuye el trabajo de James Cagney, ese actor cuyo carisma llenaba la pantalla cuando se desenvolvía en su rol: un tipo duro de buen corazón que conoce el éxito, aunque esté condenado al fracaso.
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¿Alguno de estos títulos está entre vuestros preferidos de la década? ¿Cuál sería vuestra lista personal?












Antes de nada, felicidades: sé que eres tan fan del cine como de los libros o los discos, cosa que envidio porque no tengo tiempo para todo y desde hace unos años me centro casi exclusivamente en lo que más me gusta. O sea, ya sabes...
ResponderEliminarLas películas que relacionas aquí son casi todas inevitables, por decirlo así. O al menos las que yo conozco, porque no he visto "Amanecer", "El caserón de las sombras" , "El malvado Zaroff" ni la japonesa. Luego ya se podrá discutir si a uno le gustan más o menos (el western no es precisamente uno de mis géneros preferidos, con todo respeto para el señor Ford), pero todas ellas son clásicas irrebatibles.
Así a bote pronto echo de menos una que para mí está a la altura de estas (tranquilo, no voy a decir "Casablanca"), aunque ya sé que el cine de humor, como el sainete, como el pop, son géneros considerados menores por los entendidos (que de todos modos no se atreven a meterse con Chaplin, Keaton o los Marx: menos mal). Esa película es "Ser o no ser", de Lubitsch, que mira tú por dónde tal vez sea mi preferida -antes aún que "Casablanca"- y que, como pasa con muchas de las grandes obras de humor, tiene un claro esquema teatral.
Bueno, pues nada: suerte y a ello.
Gracias, Rick.
EliminarComo mucha gente, me gusta el cine, pero no soy ningún entendido. Con los clásicos, tiendo a la mala costumbre ('mala', entre comillas) de revisitar mis películas preferidas antes que indagar en terrenos más desconocidos. Y cuando voy descubriendo nuevas, lo hago solo dejándome llevar por mis inclinaciones. No creo en las ''películas obligatorias'' aunque, como dices, uno va descubriéndolas inevitablemente con el tiempo. Luego, es cosa de gustos.
Y ahora que lo dices, dudo que un entendido hubiera incluido aquí 'El malvado Zaroff' o incluso 'El caserón de las sombras', a pesar de las virtudes que yo le veo. Determinadas pelis de género no son muy tenidas en cuenta.
De ningún modo creo que la comedia sea un género menor. Me apunto de nuevo 'Ser o no ser' que, ahora que la destacas, recuerdo que me la recomendaste una vez. Aparte del placer de elaborar estas listas personales, el otro objetivo que perseguía era conocer vuestras películas favoritas y apuntarme vuestras recomendaciones.
'Casablanca' también está entre mis preferidas: de hecho, estaba incluida en el post que borré de mi blog principal, solo que en esta entrada no he querido llegar aún a los años cuarenta.
Un saludo.
Pues a mí en general no me gusta el cine antiguo, qué le vamos a hacer. Algunas de las que citas las vi hace mucho tiempo, otras no y no creo que lo haga. Llama la atención la cantidad de dramones que enumeras. Que estas obras sean el origen del género a mi como espectador no me aportan nada. La verdad, el cine me parece un arte menor, paso de fotogramas rancios.
ResponderEliminarTe agradezco la honestidad, Chafardero.
EliminarLo de disfrutar hoy del cine de los años treinta (y no digamos de los veinte) es cosa de gustos, y el tuyo es muy respetable. Aparte de los dramas y otros géneros, ya ves que he sobrerrepresentado el terror clásico hollywoodiense, que en esta época tiene su atractivo para los que somos aficionados (en los cuarenta vivió la decadencia).
Un saludo.
No se me da bien hacer listas de este tipo, porque tengo muy mala memoria para los títulos. Creo que me he dado tales atracones que mi cabeza ya no tiene estanterías para guardarlas en orden :D
ResponderEliminarDe las que mencionas aquí, he visto todas menos la japonesa, y con Amanecer tengo dudas (la imagen por cierto, me ha hecho pensar en nuestro amigo Caleb Williams). Las demás, como digo, las he visto, algunas más de una vez, y desde luego las incluiría casi todas entre mis favoritas. Me encanta el cine clásico-clásico (ya sabes, en literatura también soy muy clásica), y el de terror en particular me entusiasma.
Iba a mencionar algunas que no he visto al principio pero que luego refieres en el texto, como Nosferatu, claro, o el Doctor Mabuse. Pero sí añadiré Las manos de Orlac y La isla de las almas perdidas, que seguro las conoces también.
Gracias, ha sido un placer.
Gracias a ti, Ángeles.
EliminarMuy buenas las dos que incluyes. Cualquiera de las dos podría haber ocupado aquí el lugar de 'El malvado Zaroff'. De hecho, barajé incluir 'Las manos de Orlac', pero hace más tiempo que no la revisiono que la otra.
Es de notar que tanto en las dos pelis que añades como en buena parte del género participaron directores, guionistas o bien técnicos de fotografía germanos que huyeron del nazismo, lo cual contribuyó a dejar una impronta de expresionismo alemán, en mayor o menor medida. En 'Doble asesinato en la calle Morgue' se nota mucho en los decorados, incluso con un guiño a 'El gabinete del doctor Caligari'. La verdad es que ese terror clásico tiene mucho encanto. Con protagonistas que solían representar a americanos convencionales (aunque la cinta estuviese ambientada en la vieja Europa), para la identificación del espectador, que se topaban con el temor a lo ancestral, lo exótico o lo extranjero, viajando a veces a algún 'no-lugar' perdido (como en 'La isla de las almas perdidas', que has añadido).
'Nosferatu' me sigue fascinando. Y ahora que lo dices, ese plano de 'Amanecer' podría ilustrar perfectamente a Caleb Williams vagando por Inglaterra.
He tenido la gran suerte de estar en clubs de cine desde que hacía COU y luego estudiar Historia del cine en la carrera viendo muchas de esas cintas que citas. Yo probablemente hubiera seleccionado las mismas aunque no recuerdo haber visto El caserón de las sombras y no estoy seguro con El malvado Zaroff y el último crisantemo.
ResponderEliminar¿Cuales añadiría? Yo pondría a Buster Keaton con El Maquinista de la General. A los Hermanos Marx con Noche en la Ópera, Sopa de Ganso y Un día en las carreras. Es puro humor, con gags envejecidos en ocasiones pero siempre refrescantes.
Volvería a Fritz Lang y pondría Metrópolis a pesar de su ideología de fondo. Recurriría a El Nacimiento de una Nación, racista y reaccionaria o Lo que el viento se llevó. No me olvidaría de Blancanieves y los Siete Enanitos, ni del Mago de Oz de King Vidor que tiene una película absolutamente excepcional sobre la Primera Guerra Mundial titulada El Gran Desfile.
Pondría en un lugar especial las películas de Frank Capra: El secreto de vivir, Horizontes perdidos, Vive como quieras y Caballero sin espada.
Me gustan las pelis negras de los 30 con Cagney y Jean Renoir en La Gran ilusión o Una partida de campo.
Finalmente entre las mejores pondría La fiera de mi niña y Scarface de Howard Hawks que creo que está entre los cinco mejores directores de la historia del cine.
Lamento haber sido tan exhaustivo pero es que me cuesta seleccionar algunas películas sobre el resto.
Saludos
Al contrario. Te agradezco que seas exhaustivo. Este tipo de entradas, sin vuestro aporte, se quedan en un mero brindis al sol personal.
EliminarPues mira que pensé en 'El mago de Oz', peli que disfruté bastante en mi infancia (con la muy verde bruja del Oeste), y además coloreada, pero hace muchos años que no la veo. 'Blancanieves' también es importante, sin duda; aquellos primeros títulos de Disney nos han marcado a generaciones muy distintas. De los hermanos Marx he visto solo dos películas, y todavía recuerdo bastante bien Sopa de ganso', pero nunca le he dado una oportunidad a Buster Keaton: espero ponerle remedio algún día.
Aquí no he querido centrarme en la etapa muda, pero 'Metrópolis' merece destacarse, sí. 'La muerte cansada', del mismo director, es disfrutable también. Sin embargo, Griffith, a pesar de su innegable valor histórico, no lo he revisitado: tuve también una asignatura de cine en la carrera (estética cinematográfica), donde incidimos en los inicios del cine y trabajamos 'El nacimiento de una nación' e 'Intolerancia', película esta última que se me haría pesada de volver a ver, aunque quién sabe.
Me apunto también a Frank Capra, pues apenas he visto pelis suyas: ninguna de las que mencionas, eso seguro.
Gracias de nuevo por la aportación.
Parto del hecho de cierta relación un tanto ambigua con el séptimo arte; quizá si me alineara con la visión que ha expresado Chafardero me colocaría en una posición personal más fidedigna. El caso es que, desde hace ya muchas décadas el cine no me motiva (ni de lejos) tanto como la literatura, la música, la fotografía o la pintura. No es óbice ello para dejar de reconocer el inmenso aporte (a todos los niveles) que el cine ha supuesto durante el último siglo, faltaría más...
ResponderEliminarCreo recordar un programa que Garci tenía en TVE en el que, junto a un elenco de invitados, disertaba sobre una película, o aquel mítico "La clave" de Balbín, anterior. Lo menciono porque desde que desaparecieron esos programas mi afición al cine fue decayendo, tanto como mi asistencia a las salas comerciales.
En fin, debo reconocer que mi aportación en esta bitácora será más bien testimonial, una presencia entre bambalinas, pero ahí estaré.
Saludos,
Te agradezco sinceramente tu comentario y buenos deseos, Javier. Tus comentarios siempre serán bien recibidos, pero no te preocupes por comentar o no, faltaría más. Esto es un pasatiempo y el tiempo es limitado.
EliminarAhora que lo dices, es verdad que han ido desapareciendo ese tipo de programas de cine. Y de música, por cierto. Basta tener en cuenta ese programa actual llamado 'Cachitos de hierro y cromo' para recordar cómo en otra época la música era omnipresente en televisión, mientras que ahora ni cine ni música ocupan demasiado espacio.
Un saludo.